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sábado, 27 de abril de 2019

123rd Boston Marathon

"Hay que tener cuidado con lo que se pide, porque se puede cumplir"

Esta frase, que normalmente utilizo mucho, puede servir como resumen perfecto de la Maratón de Boston que disputé el pasado 15 de Abril. Me explico. Álvaro y yo nos pasamos toda la semana previa a la carrera pidiendo que no lloviera durante la misma. Pues bien, al final pasamos hasta calor corriendo, lo que complicó aun más una carrera que ya tiene sus propias complicaciones. Al final, salvamos la papeleta, completando el recorrido en poco menos de tres horas (2h 59min 22seg) y trayendo a casa una nueva medalla (la 5ª Major y la 17ª en el historial!!!)


Diez semanas de preparación especificas precedieron a esta maratón. El resultado de la Media Maratón de Sevilla de finales de Enero, nos hacia partir de una muy buena base (tanto física como psicológica) que ha permitido realizar los entrenamientos aeróbicos con las pulsaciones más bajas que recuerdo. Sin embargo, cuando tocaban entrenamientos anaeróbicos, el pulso se disparaba y las sensaciones no eran las adecuadas. Ante esta situación, acuerdo con el mister olvidarnos de intentar MMP y centrar el objetivo en mejorar la marca realizada en Berlín (2h49min50seg)

En la semana previa a la carrera, también pasé por el endocrino para la revisión semestral de la hemoglobina glicada. El resultado fue de 7,1%, por lo que todo en orden.

Boston Marathon - Resumen preparación

El día de la Maratón (Boston se corre en Lunes, en la celebración del Patriots' Day) el despertador suena a las 5:00, ya que debemos coger el transporte que nos llevará a la ciudad de Hopkinton, donde se inicia el recorrido. Nada más despertar, es momento de realizar el primer BMTest: 177, algo alto, por lo que opto por ponerme una unidad de insulina. Al menos, veo en la gráfica del freestyle que los niveles durante la noche no han sido malos del todo. Mantengo mi rutina de no desayunar.

Veinte minutos en metro nos separan de la zona de meta, donde se realiza la recogida de los corredores para llevarlos a la salida y donde se ubica el guardarropa. Para mi, esto supone un pequeño fastidio, ya que, si quiero realizar medición sanguínea antes de empezar la carrera, debo cargar conmigo el glucómetro y la insulina, por si es necesario poner algo más antes de empezar. Menos mal que compré un cinturón con buena capacidad en su día ;-)


El viaje hasta Hopkinton lo realizamos en los reconocibles autobuses escolares de Estados Unidos. Intento dormir algo, pero son incomodísimos. Ha empezado a llover con bastante intensidad y las caras de los corredores son de autentica preocupación. De hecho, hacemos una parada de unos quince minutos en una estación de servicio, ya que el conductor nos dice que esta pendiente de instrucciones por si tiene que cambiar de recorrido. Finalmente, se mantiene el plan original y llegamos a Hopkinton, donde tienen montadas unas grandes carpas que nos protegen de la lluvia y un gran número de voluntarios sirven café, te, bagels, geles y fruta.

Con un par de cafés y un par de visitas al baño, practicamente pasamos el tiempo de espera hasta la salida de nuestra oleada. Además, ha dejado de llover e incluso el sol ha hecho un amago de salir. El recorrido desde las carpas hacia la salida es de algo menos de 1km y se realiza de forma escalonada. Durante el trayecto, la gente del pueblo ofrece bebidas, fruta e incluso crema solar. El acceso a los cajones está fuertemente controlado, para que cada uno esté en el sitio que tiene que estar. Último abrazo con Álvaro para desearnos suerte antes de ubicarnos en el cajón que nos corresponde a cada uno. Pequeño calentamiento y último BMTest: 155. El freestyle marca una tendencia descendente, así que decido no ponerme insulina.

Por un pequeño pasillo, pasan a nuestro lado los corredores élite. Consigo chocar la mano con Yuki Kawauchi, que no deja de sonreir y jalear a los corredores populares, al contrario que los corredores africanos que van mucho más serios.


Aunque hay bastante gente, consigo ubicarme en segunda fila de mi cajón. Poco antes del inicio de la carrera, otro corredor me da la enhorabuena por estar allí. Señala el sensor del freestyle que llevo en mi brazo, me dice que conoce lo complicado que es gestionar una diabetes y que tiene mucho mérito hacer maratones. Casi se me cae la lagrimita... A las 10:02 se da la salida para los populares. Los primeros kilómetros son totalmente favorables y cuesta sujetar las piernas.

KM5. 19:36 (3:55 min/km). Glucemia 165. Aproximadamente cada dos millas hay un puesto de avituallamiento. El diseño de los mismos me parece muy acertado: primero, en un lado de la carretera y, unos metros después, en el otro lado. En ambos lados, hay varias mesas con powerade y otras tantas con agua, todo servido en vasos de papel. El sol ha aparecido un par de veces con fuerza y la humedad está muy presente. En el km7 ya voy totalmente sudado. El terreno sigue siendo favorable y mantengo un ritmo por debajo de 4:00min/km con relativa comodidad. No consigo encontrar un grupo en el que poder "engarcharme" para compartir el esfuerzo.

KM10. 39:27 (19:51 - 3:58 min/km el split). Glucemia 200. Aunque voy cómodo de piernas, la alarma del GPS ya me ha avisado varias veces que he superado las 170ppm. Seguramente eso es lo que ha provocado la subida de la glucosa. Decido mantener el ritmo y esperar al próximo split antes de tomar alguna decisión. El recorrido está lleno de gente ofreciendo cosas a los corredores, puedo ver agua, fruta, gominolas e incluso vaselina. Me sorprende la gran cantidad de gente que me adelanta, teniendo en cuenta el ritmo al que voy.


KM15. 59:23 (19:56 - 3:59 min/km el split). Glucemia 215. El nivel de glucosa sigue subiendo, impidiéndome tomar alguno de los geles que llevo encima. Lo bueno de llevar la insulina encima, es que puedo ponerme en cualquier momento, aunque eso me obligue a parar unos segundos. Decido bajar un poco el ritmo para ayudar a que baje el nivel de glucosa. En este split se encuentra una de las primeras cuestas importantes del recorrido. Poco antes del km20, la carrera pasa por Wellesley College, donde las estudiantes gritan enloquecidas a los corredores pidiendo que las besen. No os podéis imaginar el nivel de ruido que se genera, es totalmente ensordecedor y, en mi opinión, muy molesto. Afortunadamente, sólo están en un lado de la carretera, así que me alejo lo máximo posible ;-)

KM20. 1:19:47 (20:24 - 4:05 min/km el split). Glucemia 200. Una noticia buena y otra mala. La buena es que el nivel de glucosa ha empezado a bajar, así que descarto parar a ponerme insulina. La mala, ya me he dado cuenta que no es mi día, a pesar de que el paso de la media es el deseado, no voy fino, y eso que todavía quedan las peores cuestas del recorrido. En este split puedo ver una imagen muy desagradable. Un par de corredores apartan a otro corredor del recorrido, ya que este está totalmente zombie. Me recuerda a lo que viví en Londres, sólo que en esta ocasión es demasiado pronto. Otro par de cuestas en la parte final del split, me hacen replantearme la carrera y empezar a sacar la calculadora pensando en una marca por debajo de las tres horas.


KM25. 1:40:18 (20:31 - 4:06 min/km el split). Glucemia 160. La tendencia descendente de la glucosa, permite que me pueda tomar el primer gel. El recorrido es un continuo rompepiernas que imposibilita el coger un ritmo de crucero y sumar kilómetros. En una de las subidas más largas, noto un fuerte pinchazo en el isquio derecho. Me paro, estiro un poco y hago un pequeño tramo caminando. Vuelvo a correr y parece que se queda en una falsa alarma. Aunque he bebido agua en practicamente todos los avituallamientos, pienso que puedo estar un poco deshidratado y me obligo a beber más hasta la línea de meta.

KM30. 2:02:28 (22:10 - 4:26 min/km el split). Glucemia 110. El descenso en el ritmo de carrera se deja notar en la glucosa, por lo que opto por tomar un Gluc-Up. En este split, se encuentra la famosa "Heartbreak Hill", que todo el mundo que ha corrido Boston te menciona. Sin embargo, nadie te avisa de las tres colinas anteriores que te dejan las piernas totalmente tiesas. Me tomo las subidas con mucha calma e intento relajar las piernas en las bajadas. Eso sí, la animación en esos kilómetros es brutal y te obliga a esforzarte al máximo y no pararte en alguno de los puestos que huelen a comida (que es lo que te apetece)


KM35. 2:26:22 (23:54 - 4:46 min/km el split). Glucemia 90. Pequeña parada en el avituallamiento para tomar el gel y el agua con calma. De aquí a meta el terreno ya es más favorable, aunque todavía queda alguna pequeña subida, que te parece el Himalaya. Me he relajado demasiado en el split anterior y tengo que acelerar un poco para que no se me escape la marca de las 3 horas. Entramos en la ciudad de Boston y ya pienso en como me va a quedar la medalla de finisher.

KM40. 2:49:38 (23:16 - 4:39 min/km el split). Glucemia 100. Unos pocos metros delante mía veo a Álvaro y pienso que tenemos que entrar juntos en meta. No podia imaginar un mejor final para esta maratón, disfrutar junto a mi gran amigo de esa línea de meta y de ese medallón que le van a dar como finisher de las seis maratones calificadas como "Major". A la altura del km41 me pongo a su altura y noto que va algo más castigado que yo. Le digo que tenemos el sub 3horas en la mano y me pongo delante para marcarle el ritmo. Última subida del recorrido y encaramos la recta de meta. La emoción en el rostro de Álvaro es evidente.


Cruzamos la línea de meta, nos abrazamos, gritamos, lloramos... Es un momento precioso poder compartir con un amigo el poder cumplir un sueño.

En resumen, Boston es una maratón increíble. El nivel de la organización es altísimo en todos los aspectos: la gestión del desplazamiento de corredores hasta la salida, los avituallamientos, los voluntarios, la entrega de medallas y la recogida de bolsas en el guardarropa. Se nota que llevan 123 años haciéndolo. Además, aquí la gente viene a correr de verdad. Mi puesto en la clasificación es el 2488, en NewYork con un tiempo similar mi puesto fue el 722.

En cuanto a mi carrera en particular, debo decir que me equivoqué en el momento de la salida al no poner una unidad de insulina. La experiencia de Amsterdam, donde sí lo hice y luego estuve con niveles bajos, jugó en mi contra. A pesar de eso, después creo que hice una correcta gestión de la diabetes. El otro "pero" que me pongo es el inicio tan rápido que hice. Con ese terreno tan favorable es difícil frenarse, pero está claro que hay que hacerlo, ya que si no, al final lo pagas.

Boston Marathon - Glucemias

¿Qué planes tengo para el futuro? Pues en lo más inmediato, descansar y recuperar. Llevo casi un año sin parar más de una semana y eso no puede ser. Dos semanas a modo de enfriamiento, saliendo tres días a ritmo cómodo, y otras dos semanas de parón total es lo indicado por el mister para poder afrontar con garantía los retos de la segunda parte del año, con la Maratón de Donosti en el radar.

Gracias a todos los que me seguís. Un abrazo!!

jueves, 25 de octubre de 2018

TCS Amsterdam Marathon 2018

Muy buenas a todos de nuevo!!

Me animo a retomar la actividad del blog tras haber recibido comentarios de varias personas (con diabetes y sin ella) indicándome que les era de mucha ayuda leer mis experiencias. En esta ocasión, escribiré con mucha menos asiduidad, sólo tras la participación en carreras que considere tengan la relevancia suficiente para tener algo que contar.

Un buen ejemplo de carrera de este tipo es la Maratón de Amsterdam, en la que participe este fin de semana y en la que no pude ver cumplido mi deseo de mejorar mi Mejor Marca con Diabetes (2:49:54, conseguido en Berlin hace poco más de un año). No fue una carrera fácil en lo que respecta a la gestión de la diabetes, pero pude traerme a casa la medalla y conseguir un nuevo tiempo inferior a las tres horas -> 2h54min27seg

Medalla Finisher Amsterdam Marathon 2018

Antes de empezar con la crónica de la carrera, un poco de contexto. La preparación de esta maratón ha constado de catorce semanas, en las que el principal inconveniente que hemos encontrado han sido unas molestias en la planta del pie izquierdo, que me obligaron a abandonar en el km10 de la media maratón Spoleto Urban Crossing y que me hicieron desistir de participar en la Media Maratón de Valladolid (que a principio de la preparación habíamos fijado como prueba objetivo para intentar conseguir MMP en la distancia)

Resumen preparación Amsterdam Marathon

A pesar de todo ello, el mes anterior a la disputa de la maratón pude realizar muy buenos entrenamientos, por lo que establecimos con el mister que la marca objetivo era de 2h48min. Adicionalmente, la misma semana del maratón toca revisión de la hemoglobina glicada y la doctora me comunica que mi nivel está en 6.7%, lo que es un muy buen dato.

El vuelo hacia Amsterdam lo realizo el Viernes por la mañana, ya que me gusta dormir ese día en la ciudad donde voy a correr y levantarme el Sábado a soltar un poco las piernas. Hago la retirada del dorsal nada más aterrizar. La feria no es excesivamente grande, pero es de las que te obligan a dar un paseo por todos los stands antes de poder salir. La cama del hotel es bastante buena y me noto bastante descansado. Salgo a correr por Voldenpark, por donde pasaré el Domingo dos veces (en los primeros kilómetros y en los últimos) Las sensaciones son muy buenas e incluso comparto algunos metros con los corredores élite (incluso al gran Bekele se le ve "trotando" por allí)

Rodaje Sábado

Durante toda la semana he hecho una alimentación normal, olvidándome un poco de las típicas dietas disociadas y posteriores cargas de hidratos tan habituales en los maratonianos. El Sábado sí que me preocupo de comer algo de pasta en un restaurante italiano. Sin embargo, para la cena, mi opción es una ensalada y algo de embutido, con el objetivo de que no se disparen los niveles de glucosa durante la noche (donde los nervios también influyen negativamente).

Al despertar, dos horas y media antes de la carrera, el glucómetro me marca un excelente 115. Aparte de un café doble bien cargado, no voy a desayunar nada. He hecho todas las tiradas de la preparación en ayunas y voy a mantener esa rutina, que es la que he comprobado que mejor me funciona. Durante la carrera, llevaré encima cinco geles para ir suplementando. Además, durante el recorrido habrá avituallamientos con geles, isotónico y plátano, por si fuera necesario "ayuda" adicional. Sobra decir que beberé agua en todos los avituallamientos.

Camino hacia la zona de salida, el precioso Estadio Olímpico de 1928. Antes de dejar la mochila en el guardarropa, la ultima medición sanguínea de la glucosa me dice que estoy en 156 (¿os acordáis lo que decía de los nervios?) Quedan cuarenta y cinco minutos para la salida, así que decido ponerme 1ud de insulina y llevarme un plátano por si el nivel baja bruscamente.

Lema de los JJOO en el Estadio

Estoy en el segundo cajón (para tiempos entre 2h40 y 3h00) donde se puede calentar con comodidad. La temperatura ronda los 10º y el cielo está bastante nublado, aunque no hay previsión de lluvia. No he tenido la sensación de que hubiera mucho viento, pero las banderas que hay en el estadio se mueven con "alegría". La glucosa está descendiendo ligeramente, por lo que desecho el plátano y me concentro en visualizar la carrera. La salida se realiza desde la pista de atletismo del estadio y es escalonada. Nuestro cajón se abre unos 10" después del disparo inicial, por lo que se puede correr con comodidad desde el primer metro. Intento controlar el ritmo desde el principio para no subir demasiado de pulsaciones.

Paso por el Rijksmuseum

KM5. 20:07 (4:01 min/km). Glucemia 130. En el primer avituallamiento, me gusta fijarme en como están distribuidos para tenerlo en cuenta para los siguientes. En este caso, primero dan el isotónico, después el agua y al final hay esponjas. Es bastante grande y hay muchos voluntarios, por lo que no hay problemas con el resto de corredores, a pesar de que todavía hay grandes grupos. No hay demasiada gente en la calle y los que hay tampoco animan mucho, la verdad. Pasamos por algún tramo de ida y vuelta que nos permite ver a los líderes de la carrera... Eso es otro deporte...

KM10. 39:52 (19:45 - 3:57 min/km el split). Glucemia 120. La tendencia de la glucosa es descendente, así que opto por tomarme el primer gel. He acelerado demasiado en el split anterior, por lo que decido bajar un poco el ritmo para este. Había hecho pareja con un chico belga que quería hacer 2h48 también pero iba demasiado rápido. Intento buscar grupos de gente que me ayuden a resguardarme del viento, que en algunos tramos se deja notar.

KM15. 1:00:06 (20:14 - 4:03 min/km el split). Glucemia 110. Me sorprende ver que el nivel de azúcar siga descendiendo, pero me parece excesivo tomar otro gel. En su lugar, cojo un vaso de isotónico del avituallamiento. Amigos que han corrido me han avisado que ahora empieza el tramo más "pestoso" de la maratón. Unos diez kilómetros de ida y vuelta pegados al río Amstel. Afortunadamente encuentro una pareja de corredores que parecen locales y llevan un ritmo en torno a 4:00min/km. Me pego detrás como una lapa y me dejo llevar, evitando el viento de cara que entra actualmente de forma importante.

KM20. 1:20:23 (20:17 - 4:03 min/km el split). Glucemia 100. Ahora sí que me tomo un nuevo gel y decido acelerar un poco el ritmo pensando que me favorecerá el viento de cola. Sin embargo, el segundo gel me cae fatal en el estomago e incluso me produce un poco de flato que provoca, no sólo que me alcance la pareja de corredores locales, si no, que no pueda seguirles en su ritmo, que también ha aumentado.

KM25. 1:40:13 (19:50 - 3:58 min/km el split). Glucemia 95. El nivel de glucosa sigue bajando y la tendencia sigue siendo descendente. Empiezo a agobiarme un poco, pero intento no pensar demasiado en ello. El flato ha desaparecido y el estomago parece algo más asentado, por lo que tomo un nuevo vaso de isotónico. Las sensaciones en las piernas no son malas y tengo a la pareja de corredores locales a unos 100m, por lo que me decido a intentar llegar a su altura. Me marco como objetivo hacerlo antes del kilómetro treinta. Consigo recortar algo la distancia y adelanto a algunos corredores que ya están sufriendo el "muro, pero no termino de alcanzarlos. Esta zona del recorrido es la más triste en cuanto a animación, lo que tampoco me ayuda.

KM30. 2:00:34 (20:21 - 4:04 min/km el split). Glucemia 95. La glucosa no termina de subir y tomo el tercer gel (un gluc-up en este caso) con miedo a saber como le sentará al estomago. He desistido de alcanzar al grupo, mi cabeza sólo piensa en el nivel de azúcar y a las piernas les cuesta mantener el ritmo objetivo. Intento mantenerme motivado para correr en un ritmo "decente" que me permita salvar el sub3h al menos.

Últimos kilometros - Vondelpark

KM35. 2:22:11 (21:37 - 4:19 min/km el split). Glucemia 90. Me parece increíble que el nivel siga bajando. Además he bajado el ritmo y, en consecuencia, las pulsaciones, por lo que lo lógico es que el nivel de azúcar vaya a seguir bajando. No quiero correr riesgos, por lo que me paro en el avituallamiento y me tomo un cuarto gel junto a un vaso de isotónico. Tengo bastante margen para bajar de tres horas, así que pienso que es momento de disfrutar un poco de la carrera. Choco manos con el público, "bailo" con los grupos de animación y poso para los fotógrafos, lo que me ayuda a olvidarme del dolor de piernas que llevo encima.

KM40. 2:44:37 (22:26 - 4:29 min/km el split). Glucemia 75. En el último avituallamiento repito la estrategia anterior, me paro y tomo el último gluc-up que me queda encima junto al isotónico. Voy bastante castigado muscularmente e incluso sufro un par de amagos de calambres en los isquios de la pierna izquierda. Me centro en llegar a meta en las mejores condiciones posibles y disfrutar de la entrada en el estadio.

Resumen Amsterdam Marathon

Ahora en frío, pienso que cometí dos errores durante esta maratón: un exceso de ritmo en los primeros diez kilómetros de la carrera y el hecho de no tomar un gel en el kilómetro veinticinco. No obstante, me queda la satisfacción de haber completado mi maratón número dieciséis (la quinta con diabetes) y de haberlo hecho en menos de tres horas. Como siempre digo, en todas las carreras se aprende algo.

Muchas gracias a todos por el apoyo!!!
Nos vemos pronto. Un abrazo enorme.

miércoles, 14 de marzo de 2018

40ª Zurich Marató Barcelona

Hola a todos,

pasados unos días de la celebración de la Maratón de Barcelona, ya muchos sabréis que no conseguí el objetivo que me había marcado. Las molestias que he tenido en la zona del isquio de la pierna derecha y que me hicieron alterar las últimas semanas de preparación, se hicieron más que presentes durante la carrera. A pesar de todo, pude completar la carrera y traerme a casa la medalla con un tiempo en meta de 3h 3min 58seg.

¡¡15ª medalla para la colección!! (4ª como DT1)

En esta ocasión, no voy a hacer crónica detallada del fin de semana y de la carrera. De hecho, voy a dejar de publicar en el blog. Con esta, he narrado tres preparaciones de maratón y creo que ya me estoy repitiendo.

Seguiré publicando en mi cuenta de facebook y twitter, de forma más puntual, con aquellas informaciones que considere más relevantes y que piense que pueden ayudar a otros corredores (sean o no diabéticos)

Resumen 40ª Zurich Marató Barcelona

En el futuro más inmediato, empiezo un periodo de descanso que me permita conocer qué le pasa a mi isquio derecho y poder afrontar en condiciones próximas carreras.

Muchas gracias a todos los que habéis pasado por este blog en algún momento. Seguimos en contacto para lo que necesitéis y nos vemos en las carreras.

Un abrazo,

viernes, 29 de septiembre de 2017

Berlín Marathon 2017

Hola a todos,

en el momento de escribir estas líneas todavía tengo la sonrisa puesta por lo acontecido en la Maratón de Berlín. Para los que no tengáis mucho tiempo para leer toda la entrada (promete ser larga), resumiré diciendo que mi marca final fue de 2h 49min 56seg, cumpliendo el objetivo marcado, disfrutando mucho de la carrera y, lo más importante, recuperando la sensación de controlar la distancia, lo que no me pasaba desde que fui diagnosticado de la Diabetes.

Creo que se nota que estaba contento con el resultado :-)

En esta ocasión, mi hermana me ha acompañado en este fin de semana de maratón, siendo pieza clave en la consecución del objetivo, ya vereís porque. El viaje comenzaba el Viernes con un madrugón importante para coger el avión que debía llevarnos hasta Berlín, así que me pasé la mayor parte del vuelo durmiendo. Nada más aterrizar, directos a la feria del corredor para dejar resuelta esa tarea cuanto antes. Aunque la feria es enorme, me centro en recoger el dorsal y salir cuanto antes de allí, ya que tenemos hora reservada para visitar la cúpula del edificio del Bundestag (sede del parlamento alemán) y vamos algo pillados de tiempo.

Ya sólo queda ponerse a correr

Lástima que no se pudo hacer reserva para ver el edificio completo, completamente agotado desde hace meses, aunque ver sólo la cúpula también merece la pena. Después del Bundestag, paso rápido por el hotel para dejar la mochila y comer algo antes de realizar durante la tarde un "free tour" del Tercer Reich. Por la noche, empieza la carga de hidratos en un buffet italiano a base de pizza y pasta.

El sábado amanezco pronto (el cuerpo ya tiene horarios cogidos) y decido salir a realizar un pequeño rodaje. Apenas 30 minutos que sirvieron para certificar que las piernas estaban frescas para la carrera del Domingo. El resto de la mañana la dedicamos a visitar el campo de concentración de Sachsenhausen, el cual está muy cerca de Berlín (1h15min aproximadamente en transporte público) A la hora de la comida nueva carga de hidratos, esta vez con una lasaña, y vuelta al hotel para una siesta.

"Arbeit Macht Frei" o "el trabajo libera", mensaje en la puerta de entrada del campo de concentración

El resto de la tarde la paso tranquilamente en el hotel descansando y esperando la hora de la cena. Hemos quedado todos los amigos que corremos la maratón en un restaurante italiano cercano al hotel para la última carga de hidratos. Entre platos de pasta, pizzas, risas y nervios pasamos un buen rato olvidando un poco lo que nos espera al día siguiente. El BMTest postcena es de 210, algo alto pero como sigo con la idea de no desayunar antes de la carrera, pienso que puede ser bueno.

El día de la maratón siempre cuesta conciliar el sueño, así que aunque tengo el despertador puesto a las 7am, una hora antes ya estoy dando vueltas, por lo que decido ir a tomar un café. Hago BMTest por si es necesario comer algo, pero mi sorpresa es que estoy en 252 mg/dl. Quedan casi tres horas para la hora de la salida, por lo que hay tiempo para estabilizarlo. Me pincho dos unidades de insulina y quedo pendiente de la monitorización continua que llevo en el smartwatch.

Una hora después, de camino a la zona de salida veo que la glucosa está cayendo en picado (85) y me tomo un plátano. El día pinta espectacular para correr, está nublado, no hay apenas viento y la temperatura ronda los 10-12º.

Foto de equipo antes de la salida

Como siempre, antes de entregar la mochila en el ropero, último BMTest. Quedan 45' para la salida y estoy en 131, lo cual está muy bien, sobre todo teniendo en cuenta como ha ido la mañana. Además confirmo con el smartwatch que la tendencia es ligeramente descendente, por lo que estoy en unos valores ideales para afrontar la maratón.

Estamos dentro del Tiergarten, el gran parque que se encuentra en el centro de Berlín, así que hay espacio para realizar un pequeño calentamiento antes de llegar a la zona de cajones. En esta carrera estoy situado en el cajón "B" (para tiempos entre 2h40 y 2h50), así que decido colocarme en la parte trasera del mismo, aun sabiendo que los del "C" me pasaran como aviones. No hay prisa, la carrera es larga y pone a cada uno en su sitio.

La estrategia marcada por el mister es sencilla, aguantar hasta el km30 en un ritmo que no suba demasiado las pulsaciones, y a partir de ahí, soltar cadenas y dar todo lo que quede en el deposito. Para el control de la glucosa, la idea es ir midiendo cada 5km con el smartwatch y decidir en ese momento si tomar suplementación o no. Llevo conmigo 2 geles y 1 glucup. Además, he dejado a mi hermana un par de bolsas con 1 gel y 1 gluc up cada una, para que me las de en los km20 y 30 aprox. También le he dejado un boli de insulina, por si la glucosa se dispara y fuera necesario.

Estoy tan concentrado en el momento de la salida que ni veo la espectacular suelta de globos que realiza la organización. La salida se realiza en una calle anchísima, en la que se corre en línea recta durante casi 3 kilómetros antes de realizar el primer giro. Con esta situación es fácil controlar el ritmo para no excederse en estos primeros instantes de la carrera. Empieza una lluvia muy ligera que incluso se agradece.

KM5. 20:28 (4:05 min/km). Glucemia 128. Como en todas las Major, los avituallamientos están muy bien. Hay varias mesas con agua, te y cubos con agua para los que llevan esponja. En algunos momentos la intensidad de la lluvia aumenta e incomoda, pero son pequeños chaparrones. Sigo manteniendo un ritmo cercano a 4:00 min/km y controlando que el pulso no suba demasiado. Tengo ganas de orinar y eso que lo he hecho hasta dos veces antes de la salida.

KM10. 40:41 (20:13 - 4:02 min/km el split). Glucemia 133. El nivel de glucosa es bueno, pero el gráfico me indica que está descendiendo, así que en el avituallamiento del km12.5 me tomo el primer gel. Estoy yendo muy cómodo y pienso en acelerar algo más el ritmo, pero pensar en la bronca del mister si luego se complica la carrera me hace mantenerme centrado en el ritmo actual. Justo antes del km15 no aguanto más y paro en uno de los inodoros portátiles que hay durante el recorrido.

KM15. 1:01:23 (20:42 - 4:08 min/km el split). Glucemia 122. El gráfico apunta hacia arriba, así que no tomo nada. Ha dejado de llover y el día se mantiene nublado, por lo que las condiciones siguen siendo perfectas. Sigo bebiendo agua en todos los avituallamientos, ya que se percibe que la humedad es alta. Aunque hay muchísima gente en las calles, no he visto muchos puntos de animación de la organización. Eso sí, en los pocos que hay no puedo evitar "bailar" al ritmo de la música.

KM20. 1:21:39 (20:16 - 4:03 min/km el split). Glucemia 134. Poco antes del paso de la media maratón veo a mi hermana por primera vez. La he dejado una bufanda azul de los Fuenlabrada Blues para reconocerla rápidamente y desde lejos veo como la agita y me grita. Me entrega la primera bolsa de avituallamiento, mientras le digo que voy genial y le lanzo unos besos.

¡¡¡Muchas gracias María!!!

Paso la media en 1h26 y en mi cabeza ya empieza a rondar la idea de intentar bajar de 2h50. Creo que voy bastante fresco de piernas y con el azúcar bastante controlado como para intentarlo. Sin embargo, esto es una maratón y hasta el km42 no se puede cantar victoria.

KM25. 1:41:59 (20:20 - 4:04 min/km el split). Glucemia 119. El gráfico está bajando mucho ahora, así que es momento del segundo gel. En este punto de la carrera, ya he dejado de estar pendiente de las pulsaciones, pero mantengo el ritmo de carrera cercano a 4'/km. Empiezo a adelantar algunos corredores, lo que siempre viene muy bien para la moral.

KM30. 2:02:07 (20:08 - 4:02 min/km el split). Glucemia 95. Un gel no ha sido suficiente para remontar la bajada del azúcar, así que recurro al tercero y último que me queda en el bolsillo (siempre queda el GlucUp de emergencia ;-) ) En este tramo vuelve a estar mi hermana para hacerme entrega del segundo kit de avituallamiento. De nuevo, le doy las gracias y le hago ver que todo va OK. Subo el ritmo para saber como estoy realmente de cara al tramo final y compruebo que el 2h50 está al alcance. Ahora ya sí se empieza a notar la animación que echaba en falta al principio, practicamente cada kilómetro hay algo (batucadas, DJ con animadoras, grupos de música)

KM35. 2:22:00 (19:53 - 3:58 min/km el split). Glucemia 89. Se ha puesto la glucosa rebelde y no quiere terminar de subir, por lo que en esta ocasión recurro a un GlucUp, en lugar de otro gel, pensando que hará más efecto. En cuanto al ritmo de carrera, ya voy sin freno (el km36 lo marco a 3:42), adelantando muchísima gente y recibiendo los ánimos del público. Que buena idea ponerse el nombre en la camiseta :-)

Un chupito de glucosa para afrontar los últimos kilómetros

KM40. 2:41:44 (19:44 - 3:56 min/km el split). Glucemia 98. Me acuerdo de las palabras de mi amigo Álvaro, "preparate para cuando gires en Unter den Linden y veas la puerta de Brandemburgo". No le falta razón, la fotografía es espectacular. Poco antes de cruzar bajo la puerta escucho las voces de mi hermana y de Ester, levanto el puño y celebro con rabia. A lo lejos se ve la meta y la opción del 2h50 sigue siendo posible, así que esprinto hasta el final, consiguiendo el objetivo por pocos segundos.

Cuadro resumen Berlin Marathon 2017

Recogo mi medalla algo emocionado, después de dos buenas lecciones en New York y Londres, he conseguido dominar yo a la maratón y no ella a mi. Además, creo que he gestionado mi diabetes de forma correcta para mantener el nivel de glucosa en unos valores muy buenos durante toda la carrera. Comentaba en mi anterior entrada, que esta maratón debía servirme de punto de inflexión y así ha sido. Ya no veo tan imposible el volver a bajar de 2h45min.

De camino al ropero me encuentro con Álvaro, que para esta maratón ha tenido una preparación más corta de lo normal debido a fuertes molestias en la espalda en los meses de Junio y Julio. Ya nos conocemos bastante y no necesito que me diga como le ha ido, se ve que está muy contento, y no es para menos ya que se ha marcado un tiempazo de 2h 44min 33seg. Salimos rápido del recinto para encontrarnos con las chicas y partir al hotel para una merecida ducha. De camino, vamos recibiendo noticias del resto de amigos y comprobamos que a todos les ha ido bastante bien.


Recuperación post-maratón: codillo y cervezas

Quiero agradeceros a todos el apoyo que recibo de forma permanente, aún me duelen los dedos de contestar mensajes de WhatsApp tras la carrera, pero permitidme que particularice en unas cuantas personas de forma especial.
En primer lugar, a mi hermana, que hizo su particular maratón por el metro y las calles de Berlín para estar a tiempo en los puntos fijados para avituallarme. No es una tarea nada fácil y ella cumplió como una campeona.
A los amigos que también estuvieron corriendo la maratón de Berlin y que han hecho que el fin de semana haya sido un no parar de risas.
A mi entrenador, al que no hago todo el caso que debería, pero que siempre ha confiado en mis posibilidades y me hace mejor corredor cada entrenamiento.

Ahora toca recuperarse y empezar a pensar en próximos objetivos. Uno de ellos me hace especial ilusión, pero todavía no puedo confirmar nada. Espero poder contároslo pronto.

Un abrazo grande a todos,

sábado, 6 de mayo de 2017

London Marathon 2017

Muy buenas amigos,

a estas alturas, ya casi todos sabéis como me fue en la Maratón de Londres del pasado Domingo. No puedo decir que estoy contento con el resultado, no he conseguido el objetivo que me había marcado (2h 50min), pero las cosas no salen siempre como esperas / deseas. De todos modos, dejadme contaros la historia completa de un gran fin de semana, acompañado de buenos amigos.

La mejor noticia: todos en meta

Como el vuelo hacia la capital británica es el Viernes por la tarde, dedico la mañana a preparar la mochila y a realizar el último entrenamiento de la preparación, un rodaje de 8km a ritmo muy suave. El resultado me deja algo frío, no voy cómodo de piernas y además el pulso queda algo alto. El mister comenta que es algo normal y que el Domingo esas sensaciones desaparecerán.

He quedado con mi amigo Álvaro para ir juntos al aeropuerto y encontrarnos allí con Nacho y su familia. Pasamos control de seguridad y de nuevo control de trazas (como en el viaje a Roma, definitivamente tengo pinta de terrorista o drogadicto ;-) ) El viaje, de apenas 2h, pasa rápidamente gracias al sistema de entretenimiento abordo (en mi caso, elegí la película "Qué Dios nos perdone") Intento no quedarme dormido, para llegar cansado a la noche y descansar lo máximo posible.

Habíamos contratado un servicio de transporte desde el aeropuerto a la feria del corredor, con el objetivo de quitarnos la recogida del dorsal el mismo Viernes, pero al llegar nos indican que nuestra reserva está hecha para otro día y que no tenemos conductor. Decidimos coger un taxi para intentar llegar a la feria, pero el atasco en la "City" es importante, y a mitad de camino decidimos abortar y posponer la visita a la feria al Sábado. Por si fuera poco, somos seis personas (4 adultos y 2 niños) en un taxi y con las maletas, durante 1h30min de viaje, por lo que os podéis imaginar que cómodos no íbamos.

Alvaro y yo estamos en un hotel distinto al de la familia Fernández-Pérez, así que optamos por hacer cada uno nuestro check-in y vernos para dar una vuelta y cenar. En menos de 30' ya estamos visitando la zona cercana, Tower Bridge, y Nacho ya tiene visualizados un par de sitios para cenar, un italiano y uno de comida BBQ. La opción del italiano es la más votada, hay que empezar a hacer carga de hidratos. Los maratonianos compartimos una pizza y dos calzone.

Tower Bridge

El Sábado despertamos temprano para intentar estar en la feria a la hora de la apertura (9:00) y evitar encontrarnos con demasiada gente. Aunque la feria es grande, la recogida del dorsal se puede hacer de forma ágil y en poco tiempo estamos de vuelta a la ciudad, no sin antes hacernos la típica foto de maratoniano.

Tener el dorsal en las manos ya es un triunfo

La familia de Nacho se ha ahorrado el madrugón y el viaje hasta la feria (45' en transporte público desde la zona de nuestros hoteles). Salimos del metro en Westminster (la inmensidad del Big Ben me deja boquiabierto) y nos dirigimos al London Eye, donde hemos establecido el punto de reunión. Nos desplazamos a Picadilly Circus, donde no podemos contemplar sus famosos carteles publicitarios, ya que están cubiertos por paneles por tareas de mantenimiento. Es una buena hora para comer y continuar cargando carbohidratos para el Domingo (en esta ocasión una lasaña)

Con el hijo pequeño de Nacho, Guille

Tras la comida, pequeño paseo digestivo por Trafalgar Square y vuelta a hotel para una siesta. Me cuesta quedarme dormido, pero finalmente consigo descansar alrededor de una hora, lo cual es más que suficiente, ya que después nos acostaremos temprano. Para la tarde, hemos quedado con unos amigos de Álvaro (Carlos y Álvaro) que viven en Oxford, pero que vienen directos desde Boston tras haber corrido la maratón el Lunes anterior. Ellos corrieron la maratón de Londres el año pasado, así que pasamos el rato hasta la cena charlando de lo que nos espera a lo largo de los 42195m del recorrido.

Para la cena, Álvaro, que es muy previsor, tiene reservada mesa en un italiano cercano al hotel desde hace semanas. Aunque mis dos compañeros maratonianos optan por un risotto, yo me decido por un plato de pasta rellena con espinacas. Llevo un fin de semana con buenas glucemias y quiero mantener esa dinámica (el arroz siempre me es más complicado de controlar). Con los depósitos llenos, volvemos al hotel con tiempo suficiente para preparar el material de corredor antes de acostarse.

Equipación para London Marathon 2017

Un par de puntos positivos de la maratón de Londres es que la hora de inicio es las 10:00. Además, no requiere estar en la zona de salida con mucha antelación, lo que permite no tener que darse un gran madrugón. Los despertadores suenan a las 7:00 y no he dormido demasiado bien. Me he despertado a las 2:00 y llevo desde las 5:30 dando vueltas en la cama. Pienso que he descansado bien durante la semana y ayer hubo siesta, así que no le doy mayor importancia.

La glucemia pre-desayuno es de 148 (pelín alta), así que incrementó la dosis normal de insulina con una unidad extra y hago el desayuno habitual de los días de tirada larga: café con leche, 2 raciones de pan con tomate, un puñado de nueces y una onza de chocolate negro. Ultimamos la preparación de la mochila que dejaremos en el ropero y nos ponemos en marcha hacia Greenwich Park, lugar de inicio de la maratón.

Relajados antes de la salida

Una hora antes del inicio de la carrera ya estamos dentro de nuestra zona de salida (nosotros estamos en la roja, y existen otras dos, la verde y la azul). Aunque hay una gran cantidad de baños, observamos que las filas que se están formando tienen un tamaño considerable, así que decidimos colocarnos en una y terminar de prepararnos mientras esperamos nuestro turno. El clima es ideal para correr, unos 8-10º y el cielo está bastante nublado.

Antes de entregar mi mochila, última glucemia en sangre. El 200 (262 en tejido, aunque al menos la tendencia es negativa) que aparece en pantalla es justo el límite que me había marcado para inyectarme insulina o no. Finalmente, decido no hacerlo, el ritmo al que voy a salir es bastante aeróbico, así que el azúcar debería ir bajando. Nos dirigimos hacia la línea de salida, donde ya hay bastante gente, y toca despedirse de Álvaro y Nacho (cada uno debe buscar su sitio). Últimas palabras de animo, un abrazo y nos vemos dentro de tres horas.

Suena la cuenta atrás y empieza la carrera. La salida no es demasiado ancha, pero estoy bien colocado y se puede correr desde el primer metro. Rápidamente cojo ritmo de 4:05 min/km y, como siempre en los primeros kilómetros, voy bastante pendiente de las pulsaciones. El terreno es bastante favorable en estos primeros kilómetros, aunque hay algunos toboganes. Ya a estas horas hay bastante gente en las calles, incluso veo alguna cerveza (y ni siquiera son las 10:30) Las sensaciones no son buenas, voy bastante alto de pulsaciones y estoy sudando mucho.

KM5. 20:27 (4:05 min/km). Glucemia 249. Entramos en un tramo totalmente favorable (0m de desnivel positivo y 18m negativo según el Garmin) y aun así las pulsaciones no bajan. En este tramo se produce la unión con el resto de salidas de la carrera y aumenta considerablemente el numero de corredores, por lo que hay que ir atento para no tropezar. Además, observo que las salidas no han sido en el mismo momento, ya que a mi lado va el globo de 3h de la salida verde. Un punto positivo para la organización son los avituallamientos: están situados cada milla, son bastante grandes y las botellas de agua son pequeñas, pero con tapón especial para beber.

KM10. 40:55 (20:28 - 4:06 min/km el split). Glucemia 248. No estoy corriendo tan aeróbico como pensaba y, en consecuencia, el azúcar no está bajando. Me da miedo tomar el primer gel, pero tampoco puedo retrasarlo más, así que aprovecho el avituallamiento de la milla 7. A estas alturas de carrera, ya tengo claro que no va a ser un buen día para mi y reduzco un poco el ritmo buscando ir más cómodo. En este tramo, me adelanta un corredor gritandome y señalándose el brazo. Se trata de un corredor diabético, ya que lleva el sensor de monitorización de glucosa (a lo largo de la carrera veré un par de ellos más). Como nos habían anunciado, los amigos de Alvaro, están en el km14 aprox. Les veo y les grito pero ellos no me ven a mi.

KM15. 1:01:43 (20:48 - 4:10 min/km el split). Glucemia 228. La reducción del ritmo de carrera no ha hecho que mejoren las sensaciones. El pulso sigue alto e incluso tengo algo de flato. Poco antes del km20 se cruza el río Tamesis por el Tower Bridge. Es uno de los momentos más especiales de la carrera. La animación en este tramo es brutal y la pequeña subida ocasionada por el puente apenas se nota. En lo más alto está Marta (la mujer de Nacho) con sus niños. Le he dejado una pequeña bolsa con un par de geles y la insulina. Me los ofrece, pero le digo que no los necesito.

KM20 de la carrera: paso por el Tower Bridge

KM20. 1:22:35 (20:52 - 4:10 min/km el split). Glucemia 196. El azúcar empieza a bajar a ritmos "normales", así que me tomo el segundo gel. De todos modos, sigo sin ir cómodo y decido bajar un poco más el ritmo de carrera.

KM25. 1:43:48 (21:13 - 4:15 min/km el split). Glucemia 179. Como todo lo que va mal, siempre puede empeorar, en este tramo noto como se me empieza a cargar el isquio derecho. Hago una pequeña parada para estirar y consigo relajar un poco la musculatura. Me noto muy cansado, entiendo que es normal, la preparación ha sido muy justa y me han faltado muchos kilómetros (y muchas tiradas largas) en el plan de entrenamiento.

KM30. 2:05:29 (21:41 - 4:20 min/km el split). Glucemia 153. Hago el avituallamiento con mucha calma, cojo una botella de agua y me pongo a caminar unos metros para beber y tomar un Gluc-up (me da miedo que, a este ritmo, la glucosa se desplome). A partir de este tramo, es posible visualizar los edificios que están en la zona de meta. Psicológicamente, es un tramo complicado, ya que cuando vas mal, parece que no avanzas. Además, el isquio vuelve a protestar, pero esta vez no viene sólo. El Aquiles de la pierna derecha (ese que me ha dado tantos quebraderos de cabeza esta preparación) empieza a protestar también y me obliga a reducir, esta vez de manera muy significativa, el ritmo de carrera.

KM35. 2:29:46 (24:17 - 4:51 min/km el split). Glucemia 109. Repito la operativa del anterior avituallamiento, esta vez con un gel (el tercero). Sigo con molestias, pero ya no hay opción para no llegar a meta. En estos últimos kilómetros la animación es espectacular, el ruido es ensordecedor y no hay un hueco libre. En el KM37 de nuevo está Marta dando ánimos, menos mal que voy por el otro lado de la carretera, si no me hubiera parado seguro. Le dijo que voy muerto, pero que nos vemos en meta.

Poco después veo a unos 50 metros a un corredor que va dando tumbos. Al llegar a su altura, observo que está completamente pálido y que tiene los labios morados. Le pregunto por su estado y no es capaz de contestarme, así que tomo la decisión de agarrarle y le obligo a sentarse en el borde de la carretera. Le digo que me perdone pero que no puedo dejarle seguir corriendo así. Insiste en continuar, pero no le dejo y pido al publico que avise a un medico o alguien de la organización. Por suerte, hay un par de voluntarios a pocos metros. Al llegar me piden que continúe con la carrera. Antes de marchar, me acerco al corredor y me disculpo por última vez. Recibo una ovación del público cercano que me hace emocionarme. Una pena no haberme fijado en el numero de dorsal para intentar contactar con él.

A día de hoy, todavía no sé si hice lo correcto. Sólo sé que hice lo que me gustaría que alguien hiciera por mi, si me encuentro en la misma situación.

KM40. 2:54:51 (25:05 - 5:01 min/km el split. Glucemia 129. Este tramo final es favorable y está abarrotado de gente a ambos lados de la carretera. Animo a un corredor español que va bastante fastidiado y me encuentro con mi amigo diabético del km10. Está caminando, pero le digo que para nosotros una maratón no es nada y consigo que sonría y vuelva correr. En el KM41 vuelven a estar los amigos de Álvaro animando y haciendo fotos.

Una maratón más en la buchaca

La entrada en meta es espectacular, te quedas embobado viendo como esta de engalanado Buckingham Palace, no es para menos toda la gente que termina una maratón merece el mismo recibimiento que un rey o un presidente de gobierno. Finalmente, mi tiempo en meta es de 3:05:07.

Cuadro resumen London Marathon 2017

Con mi medalla al cuello (esta ya no me la quita nadie) voy en busca de mis amigos para saber como les ha ido. Desgraciadamente, tampoco han conseguido el tiempo que buscaban, pero los tres tenemos una nueva Major en nuestro palmarés. Podría contaros más en detalle sus carreras, pero es mejor que lo leais en sus propios blogs: Crónica Alvaro y Crónica Nacho.

Para la comida post-maratón tenemos visualizado un restaurante alemán cerca de los hoteles. Así que tras reunirnos toda la tropa y darnos una ducha, llega el momento de recuperar energías. Jarras de cerveza, platos repletos de salchichas, un par de codillos e incluso algún strudel de manzana pasaron por nuestra mesa y os puedo garantizar que no quedaron ni las migajas.

Tras la comilona, un pequeño paseito para ayudar a la recuperación. Visitamos el barrio chino de Londres, el Soho y Carnaby Street, donde encontramos un buen lugar para ver el clásico del fútbol español. Continua el baile de cervezas y la comida no demasiado sana (¡como estaban los nachos!) Después del partido, última cerveza en el hotel y camino de la cama, que parece que cualquiera diría que no hemos corrido una maratón.

Gracias por este viaje amigos

Alvaro y yo llevamos desde el sábado pensando en un "english breakfast", así que aprovechamos la visita al barrio de Camden Town del Lunes por la mañana para buscar una taberna donde poder degustarlo. El viaje de vuelta a Madrid se nos echa encima, pero tenemos tiempo de acercarnos a Buckingham Palace y tener la suerte de presenciar el famoso cambio de guardia (un poco decepcionante, la verdad)

A nivel de carreras, la próxima competición sera el 14 de Mayo, en la Carrera del Agua de Madrid. Un 10K, a priori rápido, pero veremos como se recupera el cuerpo y en que condiciones llego a ese día.

Como siempre, gracias a todos los que estáis pendientes de mis aventuras. Un abrazo.